Valores
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VALORES y ORIGENES
El Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) tiene su origen, como organización partidaria, en el partido que llevara a la Presidencia de la Nación al Arturo Frondizi en el período 1958-1962, denominado Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) por ser fruto de una división del radicalismo en 1957. No obstante, ideológicamente se diferenció rápida y sustancialmente del radicalismo. Frondizi explicó que sus diferencias con el otra fracción del partido que presidía eran de fondo y no obedecía a cuestiones circunstanciales o electorales. En esa diferenciación ideológica tuvo mucho que ver el acercamiento de Frondizi con Rogelio Frigerio, el otro de los líderes históricos del MID, en 1956, entonces director de la revista Qué Sucedió en 7 Días.
Frondizi fue integrando los nuevos componentes que aportaba Frigerio y el grupo de la revista a los dirigentes y las ideas de la UCRI que modificó las bases doctrinarias del radicalismo. En la campaña electoral de 1958 el Comité Nacional de la UCRI declaró que su plataforma electoral no era la del radicalismo sino el documento compuesto por los discursos fundamentales del candidato. La UCRI luego modificó formalmente esa plataforma. Con esos cambios y con las ideas elaboradas al calor del ejercicio del gobierno nació una corriente nueva denominada desarrollismo de la que el MID es actualmente su expresión partidaria.
La actual denominación partidaria fue adoptada en 1963 – Frondizi estaba en el llano y desde su derrocamiento, que lo llevó a prisión hasta ese año, sufría una persecución política - en razón de una decisión judicial que impidió continuar usando el nombre anterior. Fue una circunstancia que paradójicamente contribuyó a que el nombre del partido expresara, realmente, su pensamiento. Un pensamiento diferenciado de todos los partidos actuantes en la Argentina.
Para comprender la concepción del MID es útil una referencia a las cuestiones planteadas en la campaña electoral de Frondizi y después en su histórico gobierno. La Argentina vivía desde el golpe de Estado de 1955 un clima de intolerancia política y dominaba lo que se denominó la antinomia peronismo-antiperonismo. Frondizi y el naciente desarrollismo postularon superar las antinomias, el espíritu revanchista surgido del golpe de Estado y la reconciliación de los argentinos. El programa de gobierno introducía la idea del desarrollo, hasta entonces desconocida en la política argentina, a la que el desarrollismo diferencia del mero crecimiento. El desarrollo supone un cambio de calidad, estructural, de la economía y la sociedad y no es una cuestión meramente cuantitativa como el crecimiento.
Coherentemente con eso postulaba una alianza de clases y sectores sociales. Sostenía – y sostiene - que en los trabajadores y en los empresarios, aunque existe una contradicción de intereses en la relación laboral hay un interés común en el plano político que es el desarrollo. El desarrollo implica pleno empleo y mejores salarios para los trabajadores e implica un mercado en expansión y posibilidades nuevas para los empresarios. Los profesionales, intelectuales y sectores medios tienen también un interés común en el desarrollo que amplía todas las posibilidades nacionales. Esa visión de la alianza de clases y sectores sociales le daba, y le da actualmente, al desarrollismo una perspectiva de superación de los encasillamientos ideológicos clásicos entre izquierda y derecha aunque es, sin duda, un movimiento progresista que impulsa el cambio y la elevación de las condiciones sociales.
Un aspecto que planteó el desarrollismo en sus orígenes, cuando imperaba en el mundo la guerra fría, fue una nueva forma de inserción de la Argentina en el mundo. Frondizi y Frigerio captaron anticipatoriamente, y con ellos el desarrollismo, el fin de la guerra fría y propugnaron, sin renegar su pertenencia a occidente, una apertura a relación con todas las naciones, lo cuál en tiempos de la guerra fría y de la fuerte antinomia comunismo-anticomunismo les trajo no pocos inconvenientes, y una política exterior independiente que obrara como una herramienta para favorecer el desarrollo nacional.
Legalidad para todos, paz social, desarrollo y política exterior independientes fueron las consignas luego llevadas a la práctica en el gobierno desarrollista. Un gobierno de logros espectaculares y que determinaron que Frondizi, un gran estadista, esté inscripto como uno de los más grandes presidentes argentinos. Fue un gobierno que tuvo dificultades y una conspiración golpista permanente – hasta el golpe de Estado que lo derrocó en 1962 – pero que no le impidió hacer regir el Estado de Derecho, eliminar las proscripciones políticas, impulsar la educación, lograr un gran prestigio internacional para el país y concretar un gran salto en el campo económico y social.
En los años que siguen a su gobierno, el MID buscó que la Argentina retomara el camino del desarrollo que había perdido, diferenciándose de los gobiernos liberales y populistas que se turnaron en un proceso de decadencia del país. El desarrollismo propone el impulso a la producción y una sociedad socialmente equilibrada con una acción del Estado que lo diferencia del neoliberalismo y, a su vez, esa acción del Estado no frena con estatismo o voluntarismo la iniciativa privada. El desarrollismo no ignora la realidad y las leyes del mercado al modo estatista, sino que las tiene en cuenta para que el Estado oriente el proceso de producción y distribución en función de un proyecto nacional. Por eso es la alternativa a las dos formas que se turnaron en generar la decadencia de la Argentina.
Buscó los cambios muchas veces con políticas de alianza electoral, en la idea de que era necesario una coincidencia en el plano político que expresara la alianza de clases y sectores sociales. El deterioro de los partidos y su vaciamiento ideológico – partidos que pasaron del estatismo al neoliberalismo sin solución de continuidad – minaron esa política de alianzas y hoy el MID sin renegar de ellas – la idea de las coincidencias políticas sigue estando en su pensamiento - se esfuerza por afirmar su identidad y recuperar un protagonismo que en la década del 90 fue perdiendo cuando en la Argentina hubo un vuelco a las ideas neoliberales que abarcó a gran parte de la dirigencia política y de la propia sociedad.
El MID actualmente es presidido por Carlos Zaffore, que se formó desde muy joven con los líderes históricos del partido, pero que ha planteado una renovación de los estilos partidarios y la actualización de la doctrina desarrollista a la Argentina actual y al mundo de la posguerra fría y la globalización. La doctrina desarrollista hoy es fiel a la concepción que le diera origen justamente porque una de las bases del desarrollismo es un método de abordar la realidad y percibir los cambios, como en su momento lo supo hacer Frondizi.
El MID supo tener grandes dirigentes como gobernadores y ministros que acompañaron a Frondizi en el gobierno: Carlos Silvestre Begnis, Héctor Noblía, Raúl Uranga, David Blejer, Emilio Donato del Carril, Fernando Piragine Niveyro, Arturo Zanichelli, Celestino Gelsi, Américo García y muchos otros o como quienes se acercaron a través de Rogelio Frigerio, como Marcos Merchensky, Ramón Prieto o Isidro Odena, también entre muchos otros. Fueron sus presidentes, sucesivamente Frondizi, Frigerio, Rodolfo Calvo, Luis López Salaberri, Luis Acosta Rivellini - actualmente Secretario General del Comité Nacional – y Zaffore. Además del Comité Nacional, que preside Zaffore, el organismo deliberativo es la Convención Nacional, que es presidida por Gustavo Barbarán.
La revalorización que existe en la sociedad argentina de la figura de Frondizi, que es reconocida por todos los sectores, marca, según cree con optimismo el MID, una perspectiva de resurgimiento del desarrollismo. Justamente porque es una propuesta que el país necesita para superar la pobreza y la desigualdad, para construir una sociedad más justa e insertarse en mundo actual incorporando todas las innovaciones de la ciencia y del pensamiento. Así como innovó al nacer a mediados del siglo XX, el desarrollismo propone innovar en los comienzos del siglo XXI.















